solo pensar en tumbarme en tu ombligo me hace ser testigo de el calor cosido en nuestra piel.Enterrarnos en la cama y que mañana no amanezca hasta las doce. que nos destrocen los latidos. que las ganas se disuelvan en el roce de tu cuerpo con el mío. Verte sudar, regalarte gemidos, es tan divertido y es… el mejor castigo.
jueves, 30 de junio de 2011
miércoles, 22 de junio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
Que te llamen “nena” y te hagan el amor (aunque no es el verbo que utilizaría yo) salvajemente en cualquier esquina es mucho más estimulante que te llamen “princesa” y te preparen una cena con champán. Vamos, yo prefiero lo primero.
Entre el limpio y el sucio, prefiero el sucio, entre el malo y el bueno, prefiero el malo, entre el listo y el bruto, prefiero el bruto, entre el culto y el inculto, pues el que sepa menos, entre el afeitadito y con barbas zarraprastosas, el zarrapastroso, el pelito corto y peinadito o las greñas, pues las greñas, entre la camisita de rayas y el mono de obrero, pues el mono de obrero…cuanto más malas pintas, tatuados, peor vestidos, mejor. Es decir: cuanto más quinquis mejor y a ver si con un poquito de suerte pueden tener alguna tarita más.
Lo que a mi me gustaría sería que me raptaran unos malos, ex-cantantes de rock y participar en un atraco, que me persiguiera la poli, enamorarme del más malo y más macarra y vivir en la carretera, en plan “Deprisa deprisa” o “Bonnie & Clyde”. Porque con los buenos ¿qué se puede hacer? ¿la lista de las cosas que te vas a comprar en Ikea? ¿Planes para tu vida en común? ¿niños? No gracias…Yo prefiero vivir sin saber lo que me va a pasar mañana, y si puede ser sufriendo un poquito, mucho mejor. Como decían, los Chunguitos: “Dame veneno”
sexoenchamberri*
lunes, 20 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
La belleza esta en todas partes, en un amanecer, en el mar, veo bello una cama deshecha, unas manos fuertes, una fotografía, un rojo Valentino. La pasión, me encanta la gente pasional, aquella que se toma un café saboreándolo, oliendo su aroma, posan sus manos en la taza y sienten ese contraste de manos frías con taza ardiendo, sentir.
La pasión como la belleza también esta en todas partes. Y por ultimo el Amor. Por lo que vivimos, por lo que hacemos, por lo que somos, por lo que besamos, tocamos o abrazamos. Amor, amor, amor, amor. No me canso de teclearlo. Amor, Pasión y Belleza, mis tres conceptos de vida. mis tres anhelos de vida.
miércoles, 15 de junio de 2011
viernes, 3 de junio de 2011
No se para los demás lo que significara el amor, de hecho había un chico en mi clase que estaba todo el rato pendiente del tema, me hubiera gustado preguntarle a el.... yo solo se lo que pienso yo, y es que para mi el amor es el 80% de una vida, el resto solo es relleno.
jueves, 2 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011

No tengo un patrón fijo del tipo de hombres que me gustan. Podría definir con mucha mas precisión aquellos por los que no siento ninguna atracción, pero de los que me gustan esos con los que me iría a la cama si se da el caso, los hay de lo mas variado y aseguro que son bastantes.
Sin embargo, hombres que me vuelvan loca hay muy pocos, y los reconozco en cuanto los veo. Pueden ser guapos, feos, incluso muy feos, pero tienen algo que me descoloca desde el primer instante en que me miran. Cuando eso pasa, la vida es algo que merece mucho la pena.
lunes, 30 de mayo de 2011

Es cierto que al principio de las relaciones, cuando el enganche sexual es desorbitado, la fidelidad es algo inevitable. Solo hay ojos para la misma persona, la que más te gusta del mundo, la que más té llena, la que más te excita, la que más te hace subir a los cielos. No cabe nadie más, este planeta solo tiene dos habitantes y la cama es su patria. Ese estado puede ser más o menos duradero, pero según los estudios no dura nunca más de tres años. ¿Y luego? Pues te aguantas, porque nunca más a lo largo de toda tu vida volverás a sentir la piel de otro cuerpo rozándote, ni otros labios que te besan, ni otras manos que te tocan. Puedes tener 24 años, o 30, 0 36, pero desde este día en el que has formalizado esta relación hasta el día que te mueras, se acabó. Punto final. Ya has estado con todas las personas que tenías que estar y no volverás a estar con ninguna otra. Que te enteres. Hasta el último día de tu vida. Nunca más. Se mire como se mire, la fidelidad es una putada.
Mi reflexión es que si los miembros de esas parejas pudieran practicar sexo con otras personas sin sentirse culpables y sin tener que dar explicaciones a nadie, estarían encantados de seguir felices con su matrimonio y ni se plantearían la posibilidad de romperlo. Los seres humanos evolucionamos, las mujeres hemos cambiado y ocupamos un lugar destacado en las sociedades, hay un nuevo hombre que busca su nueva ubicación en el mundo, pero la pareja sigue rigiéndose con las mismas reglas de hace siglos.
domingo, 22 de mayo de 2011
Siempre. B*

Noche encantada, noche dolorosa. Noche insensata, mágica y extraña. Y luego, más noche. Noche que parece no acabar nunca. Noche que, sin embargo, a veces pasa demasiado rápido. Entre besos, música, abrazos, y sentimientos desbordados. Noche loca. Estas son mis amigas, qué demonios... Fuertes. Son fuertes. Fuertes como Olas. Que no se detienen, que van de un lado a otro, pero siempre forman parte de un mismo mar.
Mis olas.
viernes, 6 de mayo de 2011
chaito!
jueves, 28 de abril de 2011
Básicamente quiero que me haga sentir que no estoy desaprovechando mi vida porque es muy corta. Quiero que sepa mentirme. Quiero que no me importen sus mentiras porque se deja su alma cuando está conmigo. Quiero que sea generoso porque puede, no por obligación. Quiero que tenga sangre en las venas. Quiero que me grite lo puta que soy cuando le abandono. Quiero que le de igual lo que yo haga cuando no esté con él porque sabe que no voy a encontrar a nadie mejor. Quiero que me tiemblen las rodillas cuando me agarra la nuca. Quiero que la tenga bien grande y que el tamaño sí importe.
martes, 26 de abril de 2011
Amor mío:
No te quiero por ti ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no eres mío, porque estás del otro lado, ahí donde me invitas a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado.
lunes, 25 de abril de 2011
Gossip Girl
B: Cada vez que intento pasar pagina estas ahi, como si...
C: ¿Como si que?
B: Como si quisieras que fuese tan desgraciada como tú.
C: Yo jamás desearía eso. Quiero que seas muy feliz.
B: Pues entonces busca en el fondo de tu alma y dime si lo que sientes por mi es real o un juego nada más. Si es real saldremos adelante los dos juntos pero si no, por favor, déjame marchar...
C: Solo es un juego y no me gusta perder, eres libre.
S: ¿Chuck por qué has hecho eso?
C: Porque la quiero y no puedo hacerla feliz.
sábado, 23 de abril de 2011
Yo suelo sentirme como un bicho raro, no soy capaz de pasar de una cosa a otra así, sin más. La mayoría de personas, cuando tienen una aventura o una relación larga y rompen, la olvidan. Pasan a otra cosa y olvidan como si nada hubiera pasado. Yo jamás he olvidado a alguien con quien he compartido algo, porque cada persona tiene sus cualidades propias.
No se puede reemplazar a nadie, lo que se pierde, se pierde.
Cada vez que he acabado una relación me afecta muchísimo, jamás me recupero del todo. Por eso pongo mucho cuidado en las relaciones, porque me duelen demasiado. ¡Aunque sea un rollo de una noche! No suelo tenerlos porque echaría de menos las cualidades propias de esa persona.
Necesito los pequeños detalles, son el reflejo de cada uno de nosotros.
Es lo que echo de menos constantemente. Por eso no se puede reemplazar a nadie, porque todos estamos hechos de pequeños y preciosos detalles... [Antes del atardecer]
Elsa Punset. Enamoramiento
Asegura el psiquiatra y escritor Andrew Marshall que si hace pocos años el matrimonio era la piedra de toque de una sociedad dispuesta a que sus individuos mantuviesen el tejido social a cualquier precio, ahora rige el convencimiento de que los adultos tienen derecho a tener vidas afectivas plenas a lo largo de toda su vida.
El problema que ve Marshall es que el indicador que utilizamos para medir la vigencia de nuestras parejas ya no es el afecto o el amor, sino el enamoramiento. Y que el grito de guerra que más escucha en su consulta es “Te quiero… pero no estoy enamorado de ti.” ¿Y qué diantres puede contestar el otro ante semejante reproche?
A mí, de entrada, la simple idea de estar enamorada como el primer día me agota, literalmente. Me dan la razón los estudios más rigurosos, que afirman que el enamoramiento se parece como una gota de agua, químicamente y por sintomatología, a un desorden obsesivo-compulsivo. Sospecho que la única razón por la cual no han catalogado el enamoramiento como enfermedad común es que no pueden encerrarnos a todos.
El enamoramiento es un proceso puñetero pero que puede resultar útil de cara a la transformación y al aprendizaje personal. Es el momento, tal vez uno de los pocos, en el que logras hacerte vulnerable y por tanto abierto al cambio. El precio a pagar puede ser alto, porque a la naturaleza le importa un bledo que sufras o no: solo quiere asegurarse de que, desafiando el sentido común, dos personas formen un nido en el que criar a un par de ejemplares de la especie humana. Y casi todos picamos, sin tener en cuenta que el amor tiene etapas, y que, aunque cueste creerlo, todas podrían ser interesantes.
La naturaleza solo quiere es asegurarse de que, desafiando el sentido común, dos personas formen un nido.
La piel de plátano en la que resbalamos para iniciar el proceso del enamoramiento se llama limerencia. Aquí nos sentimos de repente libres como el aire (qué paradoja, porque es justo entonces cuando nos ponemos la soga al cuello). En esos meses iniciales te acicalas, te obsesionas, fantaseas y sientes un deseo compulsivo de fundirte con el otro. Sospecho que es un proceso universal que resulta muy popular porque parece la respuesta a la plegaria con la que nacimos: “Tengo miedo, no quiero estar solo, quiero que me quieran.”
Bien, pues superado ese trance patológico, viene la sensatez (lo que Marshall denomina el establecimiento del “vínculo amoroso”). La diferencia entre la limerencia y el vínculo amoroso es sencilla: la primera, al ser una estrategia interesada de la naturaleza, funciona sola: no hay que hacer nada, solo dejarse llevar por las promesas del amor eterno. En cambio, el vínculo amoroso necesita cuidados y esfuerzos continuados. Y a veces, atosigados por las preocupaciones y el cansancio diarios, nos descuidamos… hasta que el vínculo amoroso se transforma en simple afecto. Allí empiezan los problemas, porque el afecto es perfecto para los hijos y para los amigos, pero que no vale para la pareja. La pareja necesita que mantengamos vivo el vínculo amoroso. ¿Cómo lo hacemos?
Básicamente, se trata de recuperar dos elementos: la conexión emocional y el contacto físico. ¿Recordáis cuando flotábamos, eufóricos, en la etapa de la limerencia? Podíamos pasar horas mirando, tocando y sintiendo al otro, sin más. Ese es el alimento del amor duradero. ¿Existen trucos para recuperar esa conexión? Si, ahí van algunos: de entrada, volver a escuchar a la pareja de forma que se sienta escuchada, no solo “oída” (esto implica parar el tiempo e interesarse de corazón por el otro). Ser generosos en lo grande y en lo pequeño, como cuando todo lo queríamos compartir con el otro. Reavivar el placer sencillo del contacto físico: caricias, miradas, abrazos… Y también derrochar a conciencia sentido del humor, porque la risa y la sonrisa son una fuente de alegría cómplice, fantástica y gratuita.
Específicamente, para los más decididos, Marshall sugiere un ejercicio que puede dejar atónitas a nuestras parejas pero que al parecer resulta muy eficaz: hay que mirar a la pareja a los ojos, sin decir nada, durante unos minutos, todos los días. Así conseguiremos empezar a reconectar, que es la esencia imprescindible del vínculo amoroso. Suerte, paciencia y al toro.
sábado, 16 de abril de 2011
Este Post es del blog: sexo-en-chamberi.blogs.elle.es” Cosas irresistibles de Ellos, lo leí, me reí y me encanto. Lo comparto con vosotros:
-Ver a los hombres conducir…es algo que me fascina. Pero no si se dan cuenta. Me encanta verles tan concentrados y absortos en el tráfico y la circulación mientras yo miro como lo hacen todo de bien e intento distraerles todo lo que puedo.
-Ver a los hombres arreglar cosas que a mi me resultan imposibles (en realidad cualquier cosa me parece imposible de arreglar así que deberíamos decir que ver a los hombres arreglar algo en general)
-Ver a los hombres jugando con sus hijos en los parques, en exposiciones con sus hijos o cualquier cosa que tenga la combinación: hombre medianamente decente + niños pequeños (deben ser pequeños pero no bebés). No se si os habéis fijado que las mujeres babean o babeamos cuando vemos estas tiernas estampas de papás cañón jugando distraídamente con sus retoños.
-Ver a los hombres cocinar. Esto también me encanta. Pero -ojo- ver cocinar a los hombres que saben cocinar no a los que para echar unas patatas al fuego parece que les va a atacar una cobra que está en la sartén. No hay nada más sexy que que un hombre te haga la cena y después te haga el amor antes del postre y después te comes el postre y otra vez al hombre, por ejemplo.
-Ver a los pilotos en sus cabinas y pensar que en pocos minutos me llevarán por el aire y eso es algo muy difícil y muy peligroso. ¿Debería quizás añadir ver a los controladores en sus torres de control?)
-Ver a los hombres leyendo libros pero sobre sobre todo periódicos en los bares, en los bancos de los parques, así en general.
-Los seres absolutamente despistados, dejados, desastrosos, que no se preocupan de nada pero que van siempre absolutamente perfectos y tú te preguntas cómo lo han hecho.
-Ver a los hombres mientras se duchan y salen de la ducha, se secan, se afeitan… Y huelen a limpio
-Ver a un hombre acariciando o mimando a algún animal. Eso también ejerce un efecto-imán. Y mas si son perros o cachorritos!
-Ver a un hombre tocando algún tipo de instrumento. Si es una guitarra española entonces ya si que.
-Los hombres que te tocan el pelo, te apartan un mechón..o te quitan una mota de la ropa. Te ponen su chaqueta cuando tienes frio o te suben un tirante de tu camiseta cuando se descuelga y cae en tu hombro.
-Los hombres que cuando se acaba la peli, se quedan sentados viendo los títulos de crédito (no se muy bien para que).
(…)
viernes, 15 de abril de 2011
No lo sabes. Me levanto todos los días con las mismas ganas de abrazarte, aunque no te lo diga. ¿Que tienes?, ¿que es lo que coño tienes que nunca, nadie, otro llegará a tener? No se, he querido de muchas maneras, pero así jamás. Sé que haga una cosa o la otra , siempre vas a estar ahí, esta vez sí. Nuestros destinos están programados para estar juntos, y hagamos lo que hagamos siempre nos volveremos a encontrar. ¿Y sabes qué? No te imaginas como me gusta que sea así.
